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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Recursos Escuela Sabática 

I Trimestre de 2008 

Libro Complementario 
Ideas prácticas para el discipulado 

Conclusión 



Temos visto que la esencia del discipulado cristiano involucra seguir 
a Jesús; el Hijo de Dios, el Maestro de los maestros, el Pionero, el 
Modelo y Ejemplo de la fe, que dio su vida como una ofrenda en sa- 
■crificio en el Calvario, para hacer posible nuestra redención. Los 
primeros discípulos pasaron tres años y medio aprendiendo de Jesús e imitán- 
dolo. Los discípulos contemporáneos no tienen el beneficio de la comunicación 
cara a cara con él ni pueden ver su ejemplo; sin embargo, nosotros también po- 
demos imitarlo. Aunque no está presente, podemos aprender a sentarnos a sus 
pies como lo hizo María. Podemos hacerlo por medio de la oración, el estudio 
de la Biblia, el testimonio cristiano y la práctica de la presencia de Jesús. 

El discipulado resulta de un llamado extendido por el Maestro, que debemos 
aceptar individualmente. Siendo que, a la vista de Dios, ni el género ni la con- 
dición étnica presentan barreras para el discipulado, no deberían serlo tampoco 
para nosotros. "Id" es incluyente, y debiera ser siempre así. Así como Jesús 
adiestró y envió a sus discípulos, también cada iglesia local debería inaugurar 
un programa efectivo para adiestrar y desarrollar discípulos, que deberán ser 
enviados par; 



Durante el ministerio terrenal de Jesús, él fue revolucionario, transformando, 
liberando, innovando, restaurando, siendo sensible, apoyando y elevando. Na- 
die se sintió marginado o desechado en su presencia. Estos rasgos también de- 
ben caracterizar a sus representantes modernos, porque los discípulos constan- 
temente deben procurar ser como su Maestro. Como hemos visto del ejemplo 
de los discípulos del primer siglo, el discipulado requiere fe, convicción, com- 
promiso, decisión, perseverancia, atención no dividida, sacrificio propio, contar 
el costo, una actitud correcta hacia la riqueza, abnegación, amor y lealtad. La 
iglesia debe ser un lugar en el que todos sean bienvenidos, y puedan encontrar 
un lugar para servir y una actitud de aceptación. 

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Algunos miembros de la iglesia sienten que no pueden ocuparse en el discipu- 
lado porque no tienen talentos o no pueden hacer grandes obras. Las buenas no- 
ticias son que el discipulado no requiere ser una gran persona ni hacer alguna 
obra grande. En cambio, es la fidelidad en hacer nuestros deberes diarios y en 
servir al Maestro lo que constituye el verdadero discipulado. Todo lo que Dios 
requiere de nosotros es que imitemos al Maestro, y hagamos y seamos lo mejor 
que podamos. Si nuestra responsabilidad es ser el portero en la casa de Dios, 
entonces debemos ser el mejor portero que alguna vez hubo. Si nuestra tarea es 
cantar contralto en el coro, entonces debemos ser la mejor contralto que nuestra 
habilidad permita ser. Al cumplir con nuestra responsabilidad, estamos cum- 
pliendo nuestro discipulado y trayendo gloria a Dios. Esto es lo que se nos lla- 
ma a hacer a todos. Si cumplimos fielmente nuestras responsabilidades, Dios 
coronará nuestros esfuerzos con el éxito. 



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